El momento de quitar los pañales al niño es un tema que normalmente provoca preocupación a los padres.

El control de esfínteres viene dado por la creciente capacidad de la vejiga de retener más orina y la menor frecuente necesidad de movimiento de los intestinos. El orden normal de evolución es: control intestinal nocturno, control intestinal diurno, control vesical diurno y finalmente, control vesical nocturno. De todos modos, hay excepciones a este orden y hay que señalar que las niñas logran habitualmente el control antes que los niños.

En cuanto a la edad adecuada para aprender a decir adiós a los pañales, se considera que la etapa ideal es de los 22 a los 30 meses. Este avance será un proceso de aprendizaje sin el cual al niño le resultaría prácticamente imposible dar el gran paso.

Es muy importante que los padres no den marcha atrás una vez que hayan decidido quitar los pañales a su hijo o hija. Por eso, han de tener mucho cuidado en elegir el mejor momento, el momento en el que TODOS estén preparados para empezar y llevar hasta el final este aprendizaje.

Antes de conseguir este logro, el niño ha de ser capaz de: reconocer y describir el impulso de eliminar, controlarlo hasta llegar al baño, desvestirse y colocarse en la posición apropiada, etc, aspectos que para los más pequeños constituyen un aprendizaje importante. Por eso, antes de esperar a que el niño utilice correctamente el inodoro, los padres han de comprobar si su hijo o hija posee las siguientes capacidades:

  • Conocimiento corporal: Es muy importante enseñar al niño las distintas partes del cuerpo y sus funciones, incluyendo las relacionadas con la eliminación. Se le puede enseñar señalando y describiendo las partes de su propio cuerpo y permitiendo que vea cómo otros niños van al baño. Lo único que tienen que hacer es actuar con naturalidad.
  • Los niños necesitan aprender y entender un vocabulario funcional de palabras y gestos relacionados con el inodoro. Por ejemplo, inodoro, orinal, hacer pipí, hacer caca, wáter, etc.
  • Para que un niño pueda avisar que está mojado o seco, o indicar que tiene ganas de ir al lavabo, es necesario que tenga interiorizadas las sensaciones “mojado” y sus consecuencias de incomodidad y malestar, frente a “estar seco” y la comodidad. Esta sensación se “aprende” después de mojarse varias veces y asociar así el término “pipí”.
  • Para determinar si el niño tiene ya la suficiente aptitud como para empezar la educación de uso del inodoro y comprende las palabras necesarias, los padres pueden darle pequeñas instrucciones, como pedirle que lleve algo al baño y lo ponga en el suelo, cerca del inodoro.

Cuando los padres deciden enseñar al niño, se quita el pañal de manera “definitiva” (aun sabiendo que habrá escapes).  En general,  es preferible que los niños se inicien con orinal. Para hacer al niño más partícipe del proceso, los padres pueden dejar que elija él mismo su propio orinal. Además, antes de sentarse en él por primera vez, es mejor dejar pasar unos días para que pueda acostumbrarse lentamente al nuevo utensilio. Al mismo tiempo, se le explicará brevemente y en tono afirmativo, no riñendo ni amenazando, que tiene que hacer sus necesidades en el orinal y no en los pañales.

Una vez superada la fase de adaptación, el primer paso será estar atentos para sentar al niño en el orinal en el momento justo en que sienta necesidad de hacer pipí o caca.

Otro método es sentarlo después de las comidas y justo antes de acostarle por la noche. En ambos casos, esperaremos unos minutos antes de levantarlo. No es conveniente dejarlo más tiempo sentado, ya que se pondría nervioso por tenerse que quedar quieto en un mismo sitio. Mientras está sentado en el orinal, el padre o la madre puede estimular al niño abriendo el grifo del lavabo o diciéndole consignas que refieran al tema.

Cuando el niño consiga su primer logro, se le ha de elogiar efusivamente. Después, se le puede quitar el pañal diurno definitivamente. Como en días anteriores hay que continuar dándole algún tipo de “recompensa” cada vez que consiga aguantar y realizar sus necesidades en el orinal.

A medida que pase el tiempo, el niño va afianzando el hábito y necesitando menos que se elogie. Una vez que no moje durante la siesta, será el momento de quitarle el pañal correspondiente.

En cuanto a los pañales nocturnos, no hay que tener prisa. Es normal que durante los primeros días el niño se moje. Los padres han de tener cuidado y paciencia para no regañarle, ya que lo único que se consigue con esto es el efecto contrario. Lo mejor para el niño es su apoyo en este proceso tan importante para él.

Cuando el niño lleve varias siestas sin mojar la cama, será la señal de que ya está preparado. Entonces se le puede quitar el pañal por la noche.

Entrenamiento en pedir “pipí” (Pauta orientativa)

  1. Se le quita el pañal, y durante una semana anotar en un registro las horas en las que el niño hace pipí.

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  1. Anotar el número de veces que hace pipí a lo largo del día y a las horas que hemos anotado en el registro, se le pone en el orinal. Si la frecuencia en el registro es excesiva (más o menos 15 min. entre micciones), se le pone en el orinal cada hora aproximadamente.
  2. Cuando el niño haga pipí en el orinal, se le alabará, al mismo tiempo que se le dice “Has hecho pipí”.
  3. Si no lo hace, no decirle nada.
  4. Pero si se lo hace encima se le dejará sin cambiar un máximo de 10 minutos, ignorándolo mientras tanto.
  5. Si durante ese tiempo el niño da señales de incomodidad o intenta hacer pipí (aun después de haberlo hecho), entonces alabarle y cambiarle rápidamente, intentando que vaya asociando la sensación de limpieza y atención a estas señales físicas (tales como llevarse la mano al pantalón), hasta conseguir más adelante que produzca una señal verbal y que posteriormente la emita antes de hacerlo.

Entrenamiento en Control de esfínteres (rectal)

  1. Durante una semana anotar en un registro las horas en las que el niño hace caca.
  2. Comienza el entrenamiento: a las horas medias que hemos anotado en el registro, se pone al niño en el wc. Se le permite estar 5 minutos como máximo sentado en la taza.
  3. Si el niño hace caca durante ese tiempo, se le alaba y refuerza con algo que le guste mucho; si no lo hace no se le dice nada.

Importante:

  • Procurar que el niño no disponga de ningún juguete durante el entrenamiento.
  • Si se le pone en el orinal, que sea siempre en el mismo sitio para que lo asocie.
  • Cuidar al máximo las verbalizaciones negativas de todas las personas implicadas en el cuidado del niño. No es más malo, ni más torpe, ni más sucio-a, simplemente está aprendiendo una nueva habituación que requerirá constancia y paciencia.
Portrait of a baby sleeping in bed

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