La buena comunicación y adolescentes es un tema clave en educación familiar. La mayoría de los padres y madres no encuentran explicación a la transformación sufrida por sus pequeños al entrar en la etapa de la adolescencia después de la pubertad, aproximadamente a partir de los 15 años. En lo que refiere a la relación con los padres y hermanos, los adolescentes suelen ser los máximos promotores de conflictos, este hecho se debe en gran parte en que necesitan diferenciarse de sus progenitores, pero al mismo tiempo los necesitan, por lo que, en cierto modo, buscan negar lo establecido por sus padres y ponerles a prueba.

Es una etapa que puede convertirse en un reto tanto los educadores, hermanos, como para el propio adolescente. Le suele resultar difícil manifestar cómo se siente, lo que piensa o como se encuentra, de hecho, en muchas ocasiones preferirán mostrarlo con actitudes más que con palabras (portazos o miradas).

Ante esta situación, desde el Instituto Valenciano de Pedagogía Creativa (www.ivapec.com), proponemos algunas orientaciones que aportan pistas para acercarnos a nuestros adolescentes que se basarán en la técnica más importante para los padres y madres con hijos en esta etapa… el dialogo constructivo.

  • Seleccionar los conflictos: En general, los adolescentes se caracterizan por buscar la confrontación, incluso puede provocar a sus padres con algunos comentarios o actitudes. Por ello, resulta muy útil elegir aquellos temas que nos parecen más importantes en lugar de discutir por todas las conductas que nos gustaría modificar. Elegir una conducta diana será más efectivo que presentar un elenco de situaciones que nos desagradan (Por ejemplo, es más importante que sea respetuoso a que se corte el pelo de una determinada manera.)
  • Explicar a los hijos qué se espera de ellos; los padres deben intentar transmitir mensajes claros, que eviten los malos entendidos y faciliten poder cultivar una relación de confianza y respeto entre los miembros de la familia (por ejemplo: En lugar de “siempre estás con el móvil” se puede decir: “No me gusta que utilices el móvil mientras estamos comiendo juntos”)
  • Otro punto importante es hacer que el adolescente se sienta escuchado, esto se consigue mostrando interés ante los temas que son importantes para él permitiéndole exponer su opinión. Para que se sienta comprendido, podemos utilizar frases empáticas como “entiendo que pienses eso; me parece interesante esto que has comentado; comprendo que te sientas así…”
  • Otorgar importancia a los temas de los que habla, teniendo en cuenta que para él/ella es importante. Mostrando nuestro interés estaremos acercándonos un poco más a él/ella. Es evidente, que el joven buscará hablar con alguien que le infunda confianza y vaya a respetar su intimidad.
  • Los padres son padres, no amigos: Los adolescentes cuentan con muchos amigos para compartir confidencias y divertirse, sin embargo, la estabilidad emocional procede del ámbito familiar, por lo que será importante educarles en la autoridad positiva para ayudarles a crecer como adultos.
  • También es necesario dedicar tiempo a solas con ellos/ellas, ya sea compartiendo alguna actividad de su interés, para que cuente con la posibilidad de expresarse, si lo desea o lo necesita.
  • No forzar la conversación si vemos que el/la joven no se muestra receptivo. Todos tenemos momentos en los que preferimos estar solos y en los adolescentes, esta actitud es muy frecuente. Las múltiples preguntas se pueden tomar como un interrogatorio y las respuestas más frecuentes serán monosílabos.
  • Cuidar el “Cuándo”. No todos los momentos del día son adecuados para algunas conversaciones, conviene buscar la situación más propicia para comentar con nuestro hijo/a aquel punto que queramos tratar.
  • Elogiar sus conductas positivas de manera concreta; por ejemplo: en lugar de “eres muy ordenado”, podríamos decirle “Has ordenado estupendamente tu habitación”.
  • Aprender a escucharle, es importante “entrenar” la escucha activa (escuchar al joven y hacérselo ver). Su deseo de independencia dificultará la comunicación, pero en muchos sentidos necesitan a sus padres en su proceso de madurez. Escuchar a los adolescentes es clave para entenderles, y que se sientan entendidos será clave para la buena comunicación.

Cada adolescente es distinto, pero hay determinados patrones de comportamiento que la mayoría suele presentar, por ello, y ante la dificultad de la relación diaria, desde IVAPEC proponemos formación para los padres, paciencia, calma con los hijos y… también sentido del humor!!!

http://www.ivapec.com/educacion/charlas-taller-a-padres-y-madres-con-hijos-secundaria/

 

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