Como padres y educadores, nos planteamos qué temas de conversación podemos mantener con nuestros hijos y más importante todavía, qué mensaje les transmitimos! Lo habitual es encontrarse con padres y madres que refieren a la edad de la adolescencia de sus hijos como algo negativo y difícil de gestionar.

Sin embargo, esto no tiene porqué ser así. Si pensamos en cómo nos comunicamos en  las conversaciones que mantenemos con nuestros hijos adolescentes, lo más probable es que no percibamos de que no profundizamos mucho con ellos y que la mayoría de mensajes son  imperativos: “recoge tu cuarto, ordena esto, arregla lo otro, estudia”, etc. . . o recriminatorios.

Si consiguiésemos un cambio a un lenguaje más positivo, conseguiríamos cambiar su interpretación que tiende a magnificar sus estados de ánimo y vierte, a menudo, incomprensión y falta de confianza.

Para conseguir que la relación con nuestros hijos adolescentes sea sana recíprocamente, podemos atender a algunos consejos para poner en práctica:

1.- Potenciar su autoestima.

Tener en cuenta que todas las personas necesitamos refuerzo cuando hacemos las cosas bien; los adolescentes, aún más. Necesitan comprensión en los momentos en que fallan o les va algo mal, además de normas claras.

Nadie nace sabiendo, y a través de la experiencia de nuestros propios fracasos podremos aprender de manera significativa, y así, en los momentos en los que cometa un fallo, es mejor permanecer a su lado; así, él/ella sabrá que puede abrirse a tu confianza y comprensión si es lo que decide.

2.-Demuestrale que de verdad puede contar contigo.

Es importante conocer si nuestros hijos están en proceso de madurez. Si les permitimos encontrarse en situaciones que tengan que resolver ellos, es probable que consideren que el mensaje es poco a poco estás aprendiendo.

Lo ideal es escuchar al adolescente intentando no sentenciar. De esta manera, le estamos demostrando que es importante para nosotros.

3.-Ayudale a diferenciar comprensión con “estar de acuerdo”.

Como padres, vamos a intentar comprender las acciones de nuestros hijos. Y que eso significa tratar de ponerse en su piel, sabiendo cómo se siente y piensa un adolescente, validando su libertad de actuación, sin embargo, no podemos estar siempre de acuerdo con sus actuaciones. Nosotros somos padres, con diferente edad y pensamientos más maduros, que estimulan y actúan como modelo ante ellos.

4.-Incentiva su autoconfianza.

Lo que nuestros hijos adolescentes necesitan es esta etapa en que les transmitimos confianza a medida que van adquiriendo experiencia en su desarrollo vital.

Sin dejar de atender a los riesgos que existen en esta etapa, lo idóneo es permitir un margen por el que puedan tomar decisiones libremente. A mayor responsabilidad, mayor libertad.

5.- Ser cariñosos.

Es recomendable ser conscientes de que nuestro hijos necesitan muestras de afecto. Reconocer el cariño y saber transmitirlo es algo muy importante en esta etapa en la que se aceptan otras maneras de expresar el afecto.

  • Si ponemos en práctica lo mencionado anteriormente, conseguiremos buenos resultados con nuestros jóvenes. Pero es necesario practicar con constancia y un espíritu positivo.