Por suerte, los modos de castigar que se utilizaban en la educación de antes han cambiado. Antiguamente se hacía uso del castigo como medio de imposición de normas y penalizaciones por cualquier motivo, llegando incluso al castigo abusivo y físico, como los toques con el cinturón de cuero, el zapatillazo o los “reglazos”  en los nudillos que se marcaban algunos profesores. Hoy en día, el sistema educativo, tanto en el ámbito escolar como familiar, posee recursos suficientes para poder establecer unas normas de comportamiento, límites y consecuencias. Sin embargo, es necesario conocer cómo aplicar esas pautas de comportamiento, cómo transmitir esa educación en libertad y responsabilidad. Es conveniente evitar los extremos de educar con el miedo y la falta de normas, ya que ambos estilos educativos conllevan a problemas en la autoestima, socialización, frustración, etc.

Algunas de las orientaciones que podemos seguir para educar en la responsabilidad son:

  • Marcar claramente las rutinas que establecemos por norma. Hay que tener en cuenta la edad y explicar al máximo lo que se espera del niñ@. (en breve tiempo)
  • Especificar las actuaciones que se pretenden conseguir para llegar a un objetivo; por ejemplo, en lugar de decir, de manera genérica, portarse bien, enumerar qué cosas debe hacer para hacer efectivo.
  • Fijar los límites en los que no podemos ceder.
  • Hacer hincapié en las consecuencias de nuestros comportamientos. Es recomendable establecer de antemano las consecuencias que supone el traspasar lo pactado. Evitar, en estos casos, los castigos, y tratar de aplicar acuerdos que supongan compromiso y esfuerzo por parte del niñ@.

Os dejamos ahora algunos consejos para poner en práctica.

  • Acordarse de que es posible educar en el respeto y la libertad a cualquier edad. Cualquier momento es bueno para enseñar asunción de responsabilidad y consecuencias
  • Establecer los criterios de actuación en base a tres principios fundamentales: fijar normas, establecer límites lógicos y aplicar consecuencias que se puedan cumplir.
  • Si hemos estado aplicando un estilo educativo más autoritario y deseamos cambiar nuestro modelo, cualquier momento es bueno para corregir una conducta.
  • Si se infringe una norma importante o se sobrepasa un límite establecido e iniciar el aprendizaje para ello, se debe actuar de inmediato y explicar el motivo de la gravedad de la conducta, y pautar una consecuencia determinada, actuando desde la perspectiva lógica y no desde la emocional.
  • Hay momentos en los que es recomendable dejar pasar algunas faltas, para centrarse en las conductas fundamentales.

Recordar que de lo que se trata es de que nuestr@s hij@s sepan desenvolverse de manera adecuada con un comportamiento guiado por normas y límites.