Durante la infancia es muy habitual la aparición de celos tras el nacimiento de un hermano/a pequeño. No obstante, en muchas ocasiones, la respuesta de celos puede ser exagerada, prolongada en el tiempo, por lo que puede causar un deterioro en las relaciones familiares.

En IVAPEC, sabemos que los celos incluyen de manera implícita un proceso de distorsión cognitiva acerca de los hechos objetivos, lo que añade más carga negativa, pudiendo incrementar en el niño una baja autoestima, cuadros de ansiedad o miedos. Por ello, proponemos una breve explicación de qué son los celos, así como algunas orientaciones al respecto.

Denominamos “Complejo de Caín” o “Complejo de hermano mayor” a aquellos celos desarrollados tras el nacimiento de un hermano menor. El verdadero problema viene cuando el niño celoso trata de hacer daño al pequeño. Por ello, es importante preparar al niño para el acontecimiento, comenzando en el embarazo y siguiendo después del parto.

Algunas de las posibles reacciones que podemos observar son las siguientes: hipersensibilidad o irritabilidad, ansiedad, retraimiento o timidez, desobedicencia a la autoridad o actitudes oposicionistas, agresividad, actitudes regresivas, síntomas físicos diversos…

Asimismo podremos observar que el niño pasa por tres grandes etapas: protesta, desesperación y adaptación. Los tiempos de cada fase pueden variar en función del niño y la intensidad de los celos.

También es importante contemplar el momento vital en el que se encuentra:

  • De 0-3 años: No notan la presencia de su hermano y se adaptan con facilidad a la situación.
  • De 3-6 años: Les cuesta comprender que un bebé requiera mayor atención que ellos. Establecen una relación causa-efecto entre la llegada del bebé y la disminución de la atención.
  • De 6 años en adelante: Superan el egocentrismo y ven al bebé como una persona más.

Por tanto, dependiendo de su edad tomaremos unas medidas u otras para que la transición sea lo más llevadera y agradable posible. Algunas de las acciones que se pueden llevar a cabo para aligerar el proceso son las siguientes:

  • Mantenle informado de los cambios.
  • Observa, escucha y favorece la expresión de sus sentimientos.
  • Hazle partícipe de la nueva situación dejándole tomar algunas decisiones o ayudar con el bebé.
  • Fomenta su interacción con el bebé, por ejemplo a la hora del baño.
  • Dedícale tiempo a solas específico para él.
  • No le fuerces, dale tiempo para adaptarse a la nueva situación.

Desde IVAPEC apostamos por reforzar la relación entre hermanos y facilitar la destión de las emociones ante los cambios!!

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