En muchas ocasiones, los niños y niñas buscan soluciones rápidas a las situaciones de la vida cotidiana; éxitos apresurados, resultados instantáneos… muchas veces sin darse cuenta de que muchos de los avances que tanto ansiamos necesitan un tiempo de maduración, un tiempo para sembrar y evolucionar.

Puede resultar frustrante no ver resultados a corto plazo, pero en el caso de la educación y la formación de las personas, conviene enseñar a pensar a largo plazo. La maduración se da, en la mayoría de ocasiones, de forma lenta y paulatina, por ello, desde IVAPEC enseñamos a los más pequeños técnicas para manejar sus emociones (http://www.ivapec.com/habilidades-sociales/)

Todas aquellas personas que forman parte de la tarea educativa (padres, profesores, familiares, etc. Colaboran en la implantación y regularización de un buen hábito, la experimentación del error, aprender los valores que a cada uno nos inspiran… son actitudes que suponen tiempo e interés. Los educadores son un ejemplo a seguir, y una de las habilidades más importantes que pueden adquirir desde la infancia es la paciencia, que en la mayoría de las ocasiones, se entrena por modelado.

La paciencia es uno de los aprendizajes que más cuesta enseñar a los hijos, y es que además de ser impacientes por naturaleza y querer algo de forma inmediata, a los niños les supone mucho esfuerzo comprender el concepto del tiempo. Por ello, sugerimos ciertas pautas para utilizar en casa:

  • Educar desde el ejemplo, intentar no perder los nervios y mantener la calma aunque en algunas situaciones sea.
  • Cuando el niño interrumpa esperando que detengamos cualquier actividad para atenderle, mantener la calma y una vez terminada la tarea, explicarle qué se espera de él y por qué debe esperar.
  • Para educar en la paciencia podemos empezar por esperar durante un instante antes de resolver un problema, para que entienda que no acudiremos corriendo cada vez que nos reclame (Se le explicará el por qué).
  • Si queremos que el niño espere, es mejor utilizar ejemplos concretos y no abstractos. Por ejemplo, debemos evitar decir “dentro de cinco minutos” y utilizar “cuando recojas tu ropa del suelo” para que pueda comprender el tiempo que habrá que esperar.
  • Si sabemos que nos tocará esperar en lugares como la consulta del médico o un viaje en coche, es mejor que llevemos juegos, cuentos o actividades para que al niño no se le haga tan larga la espera.
  • Los juegos de mesa con varios participantes o deportes de equipo, le ayudarán a entender que ha de esperar su turno o que tiene un papel dentro del grupo y ha de esperar al momento adecuado para ponerlo en práctica.

En resumen… Aprender a esperar les ayudará a crecer y madurar de la manera más esperada!! www.ivapec.com