Como se indicó la semana pasada en nuestro blog, esta semana explicaremos cómo puede influir una separación en los niños/As más pequeños, concretamente, en los primeros años de la vida. Como indicamos, expondremos poco a poco algunos de los recursos a los que, si os hiciera falta, podréis recurrir en el caso de que haya un divorcio en vuestro círculo más cercano.   

En IVAPEC guiamos a padres y madres que quieren recorrer el proceso de divorcio de la mejor manera posible, para ello, os apuntaremos algunas directrices que pueden ser de gran utilidad. También os recomendamos el libro “Divorcio, ¿Cómo ayudamos a los hijos?”, donde se tratará este tema con mayor profundidad.

Desde el momento del nacimiento, el bebé confía en los adultos que le rodean y a los que conoce. Poco a poco, irá desarrollando un apego estructurado o desestructurado (lo explicaremos en otro artículo de nuestro blog) con sus padres, hermanos, abuelos y… paulatinamente, con las demás figuras de referencia.

Evidentemente, los niños menores de dos años, no cuentan con el razonamiento necesario para poder comprender qué es un divorcio ni lo que implica. Sin embargo, en esta etapa de la vida son muy sensibles ante cambios y aprendizajes, por lo que podrán percibir cualquier cambio o variación en el ambiente. Notarán la ausencia-si la hay- de un progenitor o la variación en su rutina diaria.

Como comentábamos previamente, el libro “Divorcio, ¿Cómo ayudamos a los hijos?”, también hace hincapié en este tema; indica la necesidad de que el niño/a tenga contacto habitual con ambos padres. Será conveniente darle la confianza en cuanto a sus rutinas y seguridad haciéndole comprender que padre y madre le quieren aunque ya no vivan juntos. Conviene intentar mantener aquellos hábitos a los que se le había acostumbrado, entre ellos el contacto habitual con ambos padres le ayudará también en estos primeros años de vida.

Por otro lado, es importante mantener los límites, ya que es bueno para nuestros hijos/as comprender que ambos progenitores quieren lo mejor para él /ella y hay ciertas conductas que no puede realizar. En aquellos momentos evolutivos en los que el pequeño/a comience a andar, presentar rabietas, controlar esfínteres o hablar, puede ser que muestre dificultades si coincide con el momento de la separación. Si así fuera, conviene asesorarse por un profesional acerca de cuál es la mejor manera de actuar.

Por último, reiteramos la importancia de asegurar al pequeño/a que ambos padres desean estar con él/ella y (en la medida de lo posible, puesto que cada caso es diferente) procurar estar con nuestros hijos con regularidad. Poco a poco nuestros hijos/As irán comprendiendo el cambio que supone la nueva situación, continuaremos profundizando en el blog de IVAPEC!!!