Las vacaciones, esto supone más tiempo para estar en familia, leer, jugar, pasear y plantearnos actividades para el tiempo de ocio que durante el curso apenas tenemos.

Dentro de este planteamiento o planeamiento aparece el deporte como una acción que posibilita cultivar en los hijos aficiones que les ayudan a conocer nuevos amigos, estar en contacto con la naturaleza, aprender a ganar y a perder.

También el deporte aparece en los medios de comunicación como una practica que genera un elevado numero de seguidores activos o meros espectadores porque es una actitud social.

Así, podemos afirmar que la educación de los hijos tienen en el deporte un factor importante a la hora de saber enjuiciar críticamente comportamientos. Si en el deporte se fomentan comportamientos incorrectos, se están  enseñando para la vida misma.

Antes de los 8 años no se puede hablar propiamente de deporte pero si se puede ayudar desde temprana edad a cultivar desde el juego una verdadera deportividad.

Son los padres, en la etapa de juego y más adelante, en el propio ejercicio del deporte los que van a ser el punto de referencia del niño hacia su propia actitud deportiva; así, hay  padres que les da igual que sus hijos practiquen o presencien deporte, otros que no valoran o incluso piensan que es una perdida de tiempo esta afición, un tercer grupo de padres hacen algún deporte y animan a sus hijos a realizarlos, un tipo más seria los padres empeñados en que sus hijos hagan deporte y, por último podríamos  nombrar aquellos cuya mayor ilusión es que triunfe en el deporte escogido.

Esta es  una clasificación algo simple porque los estilos educativos son mucho más variados y complejos.

Antes nombramos el juego como actividad que precede en el tiempo al deporte, realmente todos los deportes tienen algo de juego además de ejercicio físico y un matiz de competición porque es superación personal el interpersonal.

El deporte forma parte o puede formar parte como elemento en la convivencia familiar, hacer deporte en grupo añade a las ventajas sobre la salud física, la alegría que confiere, para todos los miembros de la familia.

Parece que nuestros niños practican el deporte de forma diferente a como lo hacían en pasado, al igual que se comunican y se relacionan de formas distintas, parece que el valor que predomina  es el del deseo de éxito y triunfo a toda cosa,  en lugar de la motivación a participar.

Esta actitud es educable y mejorable tanto por los padres, primeros educadores, como por los entrenadores, que son los que enfocan el crecimiento del propio niño/a.

Practicar bien el deporte incluyendo valores como la propia aceptación, la constancia, la resistencia, el tesón, el respeto, la tolerancia, la lealtad, la alegría…, mejora a la persona completa y le ayuda a madurar  su propia personalidad.

Algunos deportes, además, son practicados al aire libre y en contacto con la naturaleza, o, por diferencia, en otros medios como es el agua, y todas estas sensaciones no son olvidadas por el niño. El deporte es importante pero, a veces, no es el fin sino el medio para otras metas más altas.

Vamos a recomendar algunos de los deportes juego desde temprana edad como:

Desde 3 años:

Patines, nadar, ir en bicicleta, pelota, saltar, correr, bailar.

Desde 4 años hasta 6:

Bicicleta, patines, ping-pong, baloncesto, fútbol, gimnasia rítmica,

Senderismo, juego de puntería.

De 7 a 10 años:

Natación, esquiar, tenis, voleibol, baloncesto, balonmano aeróbic.

De 10 a 13 años:

Pescar,  y los antes mencionados.

Por último, algunas orientaciones concretas:

Intentar practicar deporte con nuestros hijos les enseña a usar su tiempo libre-

  • Actuar como ejemplo ante situaciones de derrota o éxito enseña actitudes para la vida.
  • Mostrar como en el deporte se disfruta respetando a los demás enseña a aceptarse mejor a uno mismo.
  • Encauzar el deporte desde la constancia, el orden, la superación personal enseña a estudiar de la misma manera.

No dejemos que el deporte sea sólo una diversión, su verdadero sentido “ la mentalidad deportiva “ contribuirá a una sociedad más justa.

 

Mar Sánchez Marchori/ Mar García Sánchez

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