Seguro que muchos habremos escuchado en más de una ocasión la frase de “es que soy el único que no tiene móvil”.  Hoy en día, para el adolescente, el disponer de un teléfono móvil forma parte de sentirse en su grupo social. Sin embargo, somos los padres los que tomamos decisiones sobre cuál es el momento idóneo para que dispongan de él.  Para tomar ello, es aconsejable tener delante varios puntos clave. Está claro que el hecho de que pidan tener móvil no debería ser suficiente motivo para darles ese capricho. Aunque tener un teléfono propio sí que tiene ventajas. Disponer de este medio de comunicación puede resultar muy útil en circunstancias especiales, sobre todo en aquellos casos en los que nuestros hijos estén fuera de casa y tenemos que ponernos en contacto periódico con ellos. Si les facilitamos a nuestros hijos un teléfono móvil para que puedan usarlo en estos casos, lo recomendable es que la contraseña sea conocida por toda la familia y que los números de teléfono que se guarden sean también de personas cercanas.

Es habitual que durante la adolescencia recibamos presiones por parte de nuestros hijos y que, finalmente, cedamos ante sus demandas. Si se da el caso, deberemos tener en cuenta una serie de pautas a aplicar con ellos:

  • Pactar normas de utilización. Definir el momento, lugar y motivo de uso del teléfono.
  • Especificar la parte de pago por parte del adolescente. Se recomienda se responsabilice de una cantidad del gasto que genera el móvil.
  • Programar el horario de uso del teléfono. Tratar de especificar al máximo las horas durante la semana, incluyendo igualmente los fines de semana.

Previamente a tomar la decisión de comprarle un móvil, se recomienda reflexionar sobre la necesidad que muestran nuestros hijos por tenerlo. Es bueno hacer  un listado en el que se enumeren las situaciones en las que necesita disponer del teléfono. Además, esta lista deberíamos hacerla con nuestros hijos.

A medida que crecen, es necesario ir modificando las normas de uso, ya que ellos también cambian y adquieren mayor independencia para actuar. Del mismo modo, con la edad también van adquiriendo más habilidades, lo que supone una ventaja para poder enseñarles otros medios de comunicación, como el correo electrónico, el correo postal, etc.

Teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente, estaremos “trabajando” para que el teléfono móvil no se convierta en otro foco de distracción. Además, con el tiempo, nosotros mismos habremos aprendido y seremos capaces de mejorar por si tenemos que hacer frente en un futuro a experiencias parecidas.

Smiling woman showing a blank smartphone screen standing on concrete wall. Natural style. Wearing white dress. Grey wall background.

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