En este post os hablamos del periodo de la adolescencia, una etapa que se ha estereotipado como una época de conflicto irremediable. Sin embargo, y pensando sobretodo desde un punto de vista más objetivo, detrás de esas conductas de rebeldía, autoafirmaciones, deseo de independencia, se encuentra la base del cambio madurativo personal y psicosocial. Lo que realmente se pretende con esos comportamientos es la experimentación y el descubrimiento. Ser capaz de superar esta etapa, en la que hay riesgos implícitos, es algo necesario para la vida adulta. Y profundizar en los mecanismos que subyacen a las conductas del adolescente nos ayudarán a comprender mejor a nuestr@shij@s.

Durante la adolescencia se producen, básicamente, dos cambios desde el punto de vista cerebral:

  • Irregularidades en la secreción de la dopamina. Este neurotransmisor es el responsable de transmitir el refuerzo o sensación de bienestar en la persona. Por lo tanto, dado que no hay un equilibrio hormonal, lo más probable es que los adolescentes busquen actividades más estimulantes que los adultos. Además, tenderán, con mayor frecuencia, a la búsqueda de experiencias que para ellos resulten gratificantes.
  • Inmadurez en las áreas que controlan la planificación del comportamiento. Estas áreas están implicadas en la evaluación de riesgos, control y visualización y resolución de conflictos. Dada esta falta de madurez, lo habitual es que el adolescente mantenga acciones emocionales.

Rcomendamos algunas de las siguientes pautas para mejorar el trato con ellos/as y así poder conseguir una comunicación más eficaz:

  • Procura conocer y cuidar el entorno social de tus hijos. De esta manera, podrás entender mejor cuáles son sus aficiones, qué amistades tiene, qué le interesa, etc.
  • Propicia momentos para que realicen actividad física u otras actividades en las que puedan competir de forma saludable.
  • Muestra a tus hij@s modelos de vida que puedan seguir y les ayuden a ser auténticos/as.
  • Intenta respetar su intimidad. Ten en cuenta que lo normal es que los adolescentes se distancien un poco de las actividades cotidianas que antes se hacían en familia, por lo que la búsqueda de nuevas experiencias siempre va de la mano de esta etapa evolutiva.
  • Reflexionar de nuevo sobre los valores que pretendemos transmitir a nuestros hijos y ser coherentes con ellos.

Recordar que durante esta etapa lo normal es que el adolescente busque actividades que impliquen refuerzo inmediato. A parte de enseñar a saber posponer una recompensa deseada, lo ideal es tratar de respetarle  y, en la medida de lo posible, compartir las aficiones que tengan. ¡Disfrutar de este joven que también expresa su personalidad!