Alex: 10 de febrero de 2017

El post de hoy está dedicado a las “mentiras” que dicen nuestros hij@s y que, en ocasiones, nos causan sensación de frustración y decepción. Hablamos aquí de esas mentiras que no tienen realmente un fin de causar daño. Realmente, todo el mundo hemos dicho alguna “mentirijilla” alguna vez en nuestra vida. Y no sería lógico pensar que los niños no lo van a hacer, siempre y cuando no tengan una intención de cierta maldad. Hay mentiras que incluso se enseñan a los niñ@s, como por ejemplo cuando se les dice que sean amables o corteses al recibir a alguien o algún regalo, aunque en verdad no apreciemos mucho a esa persona o el regalo no nos haya gustado. Pero esto es conveniente que se diferencie, y tratemos de enseñar a nuestros hij@s que lo que hacemos en esas ocasiones es tratar de no herir los sentimientos de los demás, no una mentira auténtica.

Las razones por las que un niñ@ puede decir una mentira son muy variadas; a continuación os enumeramos algunos de los motivos principales:

  • Por tratar de evitar castigo.
  • Para conseguir regalos.
  • Para ser el centro de atención.
  • Por tener una personalidad insegura.
  • Por sensación de frustración.
  • Por imitar a los adultos.
  • Por contar sus fantasías.

Las mentiras tienen, algunas veces, una función positiva a la hora de adaptarse al entorno. El problema viene cuando se convierte en una respuesta habitual. Mentir, como recurso frecuente, puede llegar a convertirse en algo arriesgado para el niñ@, ya que conforme se vaya haciendo mayor, lo más probable es que elabore mentiras con frecuencia.

Para tratar de manejar este tipo de problemática, hay una serie de pautas a seguir desde el plano familiar:

  • Intentar descubrir el motivo por el que se está mintiendo.
  • Enseñar a distinguir la acción y sus consecuencias.
  • Inculcar la sensación de que mentir no es algo positivo.
  • Aplicar refuerzo cuando diga cosas verídicas.
  • No aplicar demasiada atención ante las mentiras, para evitar el refuerzo positivo.
  • Mostrar confianza y seguridad en que va a conseguir corregirlo.
  • Tratar de no mentir y evitar prometer cosas que luego no cumplamos.

Nuestro objetivo principal es consolidar la autoestima de nuestros hij@s. Es importante ser conscientes de que los más pequeños tienden a imitar nuestras acciones, y servirles de ejemplo y crear buenos hábitos de conducta son los pilares básicos para desarrollar los valores de honestidad y comunicación sincera!!

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