Rechaza ir a clase, no sale de la cama a la primera, está todo el día viendo la televisión, no tiene motivación. Si los niños derrochan vitalidad, en casos así, ¿es sólo pereza?

¿Es pereza?

Es interesante que sepamos reconocer que tipo de comportamientos manifiestan que a mi hijo le cuesta mucho mandar la voluntad para el trabajo:

  • No le gusta esforzarse, por lo que siempre elije actividades que no requieran demasiada complicación.
  • Hace las cosas por hacer y no siempre las acaba
  • Aunque conoce sus defectos, no intenta cambiarlos o mejorarlos
  • No tiene un horario que seguir

Ante esto, hay diversas pautas:

  • Intentar desarrollar su autoexigencia proponiéndole un horario, que no sea demasiado agobiante pero que le obligue a tener algo que hacer. Después, tiempo del disfrute.
  • Hacerle ver que lo que se empieza se acaba, apuntándolo por ejemplo a alguna actividad extraescolar durante un periodo de tiempo.
  • Procurar que no siempre haga encargos que le gustan, para fortalecer la capacidad de voluntad.