Desde IVAPEC queremos resaltar la importancia del trato personal y especializado con cada uno de nuestros alumnos/as. Al conocerlos, podemos motivarles de acuerdo con sus gustos y necesidades. El tutor, es una fuente de confianza e ilusión para los estudiantes, de forma que cada tarea que abordamos en IVAPEC, puede ser llevada a cabo de forma dinámica y entretenida, facilitando el entrenamiento de la atención en cada tarea hasta finalizarla.

Podríamos definir la motivación como el interés que tiene cada alumno por la consecución de su propio aprendizaje o por aquellas actividades que le conducen hasta él. Este interés se puede adquirir, mantener o aumentar en función de los distintos elementos que entrarán en juego.

En todo proceso de aprendizaje, es fundamental la atención y el refuerzo social que provenga del adulto (profesor, padres, terapeuta…). Por eso son importantes las expectativas que los adultos generen en los niños, así como la capacidad para ilusionarles.

Además, debemos considerar la motivación como una amplia capacidad que precisa enseñar valores importantes para su día a día, por ejemplo la satisfacción por el trabajo bien hecho, la superación personal o la autonomía.

Desde esta perspectiva, en IVAPEC planteamos un triple objetivo:

  1. Ilusionar al alumno sobre los temas que se estén trabajando.
  2. Dirigir y mantener el esfuerzo del mismo en la tarea.
  3. Lograr el objetivo de aprendizaje planeado desde el inicio de la sesión.

Es muy importante crear el interés por la actividad, y para ello hay que apoyarse en los intereses de los alumnos y conectarlos con los objetivos del aprendizaje o con la misma tarea.

Aquellos alumnos con alta motivación serán más perseverantes en sus tareas, por lo que alcanzarán sus metas con mayores posibilidades de éxito.

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