Se acerca el verano, y es posible que nuestros hijos/as expresen “pegas” en cuanto a asistencia a los campamentos. Antes que nada, es importante tener presente el grado de autonomía que posee el niño/a y las veces que ha dormido fuera de casa con amigos o familiares. Conviene aprovechar el tiempo en verano, añadiendo el componente educativo al ocio. Además, es común que a la vuelta de los campamentos de verano los niños hayan evolucionado en independencia e iniciativa.

En ocasiones, ante esa oportunidad, podrán expresar sus miedos, que suelen ir relacionados con amigos y algunos miedos. ¿Y qué podemos hacer? Hipoteticemos alguna de las situaciones con las que nos podemos encontrar:

  • Tus hijos/as dicen que no va ninguno de sus amigos.
    • Lo primero es tratar de comprobar si efectivamente esto es así antes de hacer cualquier comentario al respecto; después, se les puede explicar que conectarán con diferentes personas y que lo normal es que se diviertan relacionándose con nuevos amigos.
  • Los niños/as muestran añoranza con preguntas sobre el tiempo separados de sus padres.
    • En estas situaciones, lo idóneo es explicar que, aunque no se vayan a ver en unos días, a la vuelta les contarán lo que han hecho. Además, lo más probable es que se lo acaben pasando genial.
  • Comentan que no les apetece porque lo consideran “un rollo”.
    • Ante este tipo de comentarios, conviene investigar el motivo que está detrás de sus palabras; además, es positivo transmitirles sensación de seguridad ante nuevas situaciones.

A medida que vayan creciendo, adquirirán mayor capacidad de autonomía ante las actividades y aprenderán a aprovechar el tiempo libre con pensamientos más positivos que les permitirán disfrutar del verano. Conviene recordar, que no es obligatorio que se vayan de campamentos, cada niño/A es diferente, por lo tanto, antes de decidir lo que haremos este verano… proponer actividades que encajen con nuestros hijos/as!! ¡¡¡A disfrutar!!!